La galería Goran Govorcin cierra este año 2008 con la exposición colectiva “Superficies minimales”, que reúne una serie de conocidos artistas gallegos e internacionales que trabajan un tipo de narrativa resumida y que se relacionan y resuelven la imagen condensando la experiencia visual en lo mínimo. La exposición, que estará vigente hasta el mes de febrero de 2009, se conforma con la obra de artistas como los gallegos Rubén Ramos Balsa, Damián Ucieda, Carlos Maciá y Montse Rego, los portugueses José Lourenço e Isaque Pinheiro y los brasileños José Spaniol y Rosana Ricalde.
Exposición ‘Superficies minimales’
Para los matemáticos los adjetivos ‘liso’ o ‘lisa’ significan ‘diferenciable’. El simple
ejemplo de pegar un trozo de papel en una bola de billar nos haría advertir esa
diferencia: no es posible pegarlo sin que se produzcan arrugas. Pero podríamos
partir de un ejemplo más gráfico: por más que tratemos de contener y reducir un
mundo esférico en un mapa sólo podemos pretender minimizar sus efectos para
conseguir dibujar el mundo a nuestra medida.
El ejemplo de la artista Rosana Ricalde, que desarrolla una serie de trabajos que tienen como punto de partida mares y océanos, resulta significativo. En este caso, Ricalde dibuja en un globo terráqueo una cartografía imaginaria constituida por la suma de nombres de mares de todo el mundo. Lo mismo sucede en sus dibujos de ríos. Los ríos asumen así la realidad de su imagen, como sombra de lo representado, reafirmando su presencia, su identidad. Mientras, las palabras, conforman mares inconmensurables, se desvanecen en una expansión infinita.
Esa expansión es posible verla también en ejemplos de pintura abstracta como el de Carlos Maciá, que habitualmente deja que la tinta desborde las fronteras del cuadro para buscar su propio lugar, llevando ese deslizamiento de la pintura por muros, esquinas y techos. A partir de intervenciones site-specific como la realizada para la galería Goran Govorcin, Maciá busca generar otro lugar para que la pintura se desarrolle, tornando difusos los límites de la pintura en una clara insistencia expansiva que, paradójicamente, en sus últimas obras se congela en una superficie delicada, pulida, mínima, como vemos en la pieza presentada de la serie Sakura.
Mientras, en la pintura figurativa de José Lourenço la imagen (la línea) se condensa de otra manera. Como producto de un tiempo muerto, como si detuviésemos una película en un fotograma, el movimiento se reduce a un único punto; en palabras de Alberto Ruiz de Samaniego, “a una puntuación puramente óptica de la imagen congelada en un instante perenne de suprema y frágil insignificancia”. Las obras de Lourenço, superficies minimales de nuestra realidad (como en este caso esta colorida fachada), evidencian un tiempo muerto, un paisaje reducido y ausente de signos y contenidos.
Pero si pensamos en desdoblamientos de la realidad, el caso de las sillas realizadas por José Spaniol actúa como metáfora perfecta, proyectándose en altura como en una revolución contra el modo habitual con que las vemos diariamente. Como un palíndromo o una sombra tan real como su forma positiva, las sillasespejo de Spaniol recogen el equilibrio estable del principio de la mínima acción enunciado por Leibniz, que señalaba que si en la naturaleza se produce un cambio, la cantidad de acción necesaria para ejecutarlo debe ser la menor posible.
Lógicas desdobladas de la realidad son también los juegos de antagonías (hacer-deshacer; construir-destruir; complementar-anular) propuestos por Montse Rego, que nos conducen a la mirada tensa de lo cotidiano y las relaciones humanas, sus grados de influencias, la construcción de la identidad (individual y social); en definitiva, una manera de hilar la vida desde los pequeños detalles que acaban por construir una historia cerrada sobre sí misma.
Esos pequeños detalles también son trabajados por Isaque Pinheiro, que a partir de una fina ironía y un dominio del material y el oficio escultórico, lega unas esculturas que se funden con la propia experiencia de vivir. Libre de amanerados academicismos y fiel a una manera tensa de mirar, Isaque Pinheiro descubre en la realidad un lugar para reproducir y descontextualizar objetos, ya sean finas camisas recién planchadas, rosarios que se conforman a partir de manzanas mordidas o cualquier otra metáfora visual. Como señala a propósito de su obra Fernando Cocchiarale, “esos trabajos extraídos de la frenética e incesante movimentación de lo cotidiano contemporáneo parecen contradecir lo efímero de los flujos, al fijarlos en una enigmática eternidad”.
Todo consiste en mirar atentamente lo que nos rodea. Ser capaces de descubrir las diferencias. Como en los 1000 millones de errores propuestos por Rubén Ramos Balsa, o en sus dípticos de lo mismo, el simple hecho de limpiar la superficie de las cosas o dejar que pase el tiempo provoca mil millones de cambios en su percepción. La atemporalidad o la simplicidad icónica de sus propuestas contrasta con la profunda reflexión de los temas del hombre, aquellos que aun siguen siendo preguntas para la ciencia y signos de admiración para el arte. Por último, se presenta también el trabajo del joven fotógrafo Damián Ucieda, que trata de reflexionar sobre la difícil relación que la fotografía establece con el mundo y la realidad. Bebiendo de autores como Roland Barthes y Jean Baudrillard su serie ‘Simulacrum’ trabaja la puesta en escena de varios personajes para construir una fotografía narrativa en la que las claves son una copia de la realidad que se convierte por sí misma en una verdad paralela, en un simulacro hiperreal. Las imágenes, cargadas de misterio, se acercan tensamente a lo cinematográfico. Son, en resumen, narrativas resumidas que descubren una lectura por momentos imperceptible, modos de ver el mundo con diferentes miradas.
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superficiesminimales
11 diciembre 2008 – 5 marzo 2009